Oreja y vuelta al ruedo para “El Juli”
  19/11/2017
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En medio de un gran ambiente en los tendidos de la Plaza México que registró una gran entrada, se vivió la primera corrida de la Temporada Grande 2017-2018 en la que el triunfo fue para el diestro madrileño Julián López “El Juli”, que cortó una oreja y que además dio una vuelta al ruedo en tarde en la que Joselito Adame se fue de vacío, dejando lo mejor con el primero con el que fue aplaudido.
Con el toro, de nombre “Compadre”, de 506 kilos, el abre plaza del festejo, el diestro madrileño Julián López “El Juli”, saludó por verónicas, para después hacer un sentido brindis al cielo en memoria del Maestro Miguel Espinosa “Armillita Chico”, y un inicio de faena en el que el planteamiento fue con la muleta en la mano derecha.
Lo probó por izquierdo y la espera dio como resultado muletazos de gran profundidad ya que pudo alargar el trazo. Es aquí el mérito de un torero que sabe y conoce del oficio. Mando y poder en la muleta del madrileño que pudo cuajar con naturalidad su toreo. Temple, mando y suavidad, en naturales que quedarán en la memoria, abandonado, con hondura y acompañamiento.
El toreo en redondo fue lento, a un tiempo, despacio, tan despacio, que el arte surge espontáneo, sin tiempo, es aquí y ahora. De su pulso y temple una obra escrita por la zurda, así, como Miguel Espinosa “Armillita”, a quien hoy se recordó. Estocada certera para cortar una oreja. Obra magistral dejó con el segundo de su lote, un toro que tuvo nobleza, calidad y clase, y con el que pudo prodigar y dimensionar su toreo.
Las fallas con la espada le privaron de coronar una gran obra, quedando en una vuelta al ruedo, ya que forma parte de una página importante de la Plaza México.
El segundo de la tarde, “Misionero”, de 524 kilos, para el mexicano Joselito Adame, quien se recreó de buena manera con el capote, y con la muleta dejó pasajes de valía y calidad, máxime cuando logró torear por el pitón derecho, dejando series reunidas, cuajando trazos que tuvieron mucho eco en los tendidos de la Plaza México. Joselito Adame continuó imprimiendo la variedad a lo largo de un trasteo donde destacaron muletazos con mucha verdad y profundidad, cambios de mano y detalles que consiguieron escribirse con suavidad. La espada no fue aliada del diestro mexicano que escuchó las palmas del respetable.

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